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Mantener la disciplina

16 Febrero 2016 - XV Ediciones

Se juega como se entrena, es una máxima de todos los entrenadores de éxito en cualquier deporte. Para conseguir que los entrenamientos sean ‘reales’, lo más parecido a los partidos, las sesiones de trabajo han de tener unos niveles de intensidad y exigencia mínimos; generalmente altos pero siempre relativos al nivel del equipo.

Disciplina
Si intentamos que nuestro equipo mantenga la intensidad durante un partido y lo trabajamos durante las sesiones de entrenamiento y tratamos de cubrir todos los escenarios estratégicos y situaciones posibles que se pueden dar durante el partido también desde el punto de vista emocional-competitivo, ¿qué hay de esos partidos que se nos ponen de cara con más facilidad de la prevista y vamos delante en el marcador con una diferencia holgada?

En esta situación, los entrenadores tendemos a relajarnos y a ser más laxos con los errores de nuestro equipo. Esta falta de tensión se transmite a los jugadores, aunque no nos demos cuenta, lo cual provoca que ellos mismos también se relajen pudiendo incluso poner en peligro el partido. Creo que hemos de aprovechar estas situaciones para reforzar la disciplina de juego y de paso asegurar el partido.

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Retrospectiva de un entrenamiento

21 Julio 2015 - XV Ediciones

En mi opinión, todo entrenador debería asegurarse de que el jugador comprende la importancia de cada elemento del juego a través de los entrenamientos, no sólo en la teoría.

Graham Henry
Pero creo, fruto de la observación y de experiencias personales, que cuando los entrenadores preparamos sesiones de entrenamiento, a veces no dedicamos el suficiente tiempo a pensar si nuestros ejercicios realmente motivan a nuestros jugadores y si estamos haciéndoles mejorar y entender el juego; planteándoles nuevos retos y sometiéndoles a la presión suficiente para que el proceso de aprendizaje sea efectivo. Más bien, lo que hacemos es diseñar sesiones de entrenamiento que nos resulten cómodas de desarrollar, manteniéndonos en nuestra propia zona de confort. No basta con retar al jugador, también hemos de ponernos a prueba a nosotros mismos.

Por eso, después de una sesión de entrenamiento, de camino a casa, me gusta hacer un breve ejercicio de retrospectiva y repasar cómo fue la sesión, si cumplí con mi objetivo, si fui capaz de transmitir lo que quería, si los jugadores me entendieron, si asimilaron lo que entrenamos... si hice un buen planteamiento, si fui suficientemente claro y preciso, si fui didáctico, si manejé los tiempos así como los elementos del entrenamiento, si mantuve el nivel durante toda la sesión, etc... pero sobre todo, si nos divertimos y nos quedamos con ganas de más, de volver a entrenar el próximo día.

Creo que es un hábito muy constructivo, incluso si puedes compartirlo con otros entrenadores que estuvieron presentes observándote, resultará muy enriquecedor.

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